Gorgias y el derecho: actualidad iusfilosófica de su retórica logológica.

Autor:Roggero, Jorge
Cargo:Ensayo
 
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GORGIAS AND THE LAW ON THE CONTEMPORARY JURISPRUDENTIAL RELEVANCE OF HIS LOGOLOGICAL RHETORIC

  1. Introducción

    Los operadores del derecho somos rhétores. (1) La retórica, la rhetoriké tejné que practicaban los sofistas define nuestra actividad desde su origen. Allí se encuentra nuestra Herkunft (procedencia) y, por lo tanto, también nuestra Zukunft (porvenir), nuestra posibilidad más propia. (2) Sin embargo, la historia del derecho es la historia del ocultamiento de esta dimensión constitutiva. Es tiempo de emprender una heideggeriana Destruktion (destrucción) que permita recuperar esta posibilidad originaria que quedó obturada por la tradición del pensamiento occidental. (3)

    En los comienzos del siglo V a.C., el legislador Parménides de Elea (4) sanciona la "ley" que regirá el pensamiento occidental de Jonia a Jena (5) o, más precisamente, de Elea a Jena. En el fragmento segundo de su Poema prescribe:

    Y bien, yo diré--y tú, que escuchas, recibe mi relato--cuáles son los únicos caminos de investigación que hay para pensar: uno, por un lado, [para pensar] que 'es', y que no es posible no ser; es el camino de la persuasión, pues acompana la verdad; otro, por otro lado, [para pensar] que 'no es', y que es necesario no ser; te enuncio que este sendero es completamente incognoscible, pues no conocerás lo que no es (pues es imposible) ni lo mencionarás (DK 28 B 2, 1-7). (6)

    La historia de la filosofía ha transitado por el primer camino, el camino de la verdad, el camino que enlaza ser (einai), pensar (noein) y decir (légein). (7) La verdad de Elea a Jena, consiste, por lo tanto, en la adecuación del pensar y el decir con el ser.

    Durante más de dos mil anos, la prohibition parmenídea foe respetada: el camino del no ser permaneció inexplorado hasta el advenimiento de la filosofía contemporânea. Esta verdad que anuda ser, pensar y decir foe puesta en cuestión por primera vez, en toda su dimension, por Friedrich Nietzsche: (8)

    ¿Qué es entonces la verdad? Una hueste en movimiento de metáforas, metonimias, antropomorfismos, en resumidas cuentas, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas, extrapoladas y adornadas poética y retóricamente y que, después de un prolongado uso, un pueblo considera firmes, canónicas y vinculantes; las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son; metáforas que se han vuelto gastadas y sin fuerza sensible, monedas que han perdido su troquelado y no son ahora ya consideradas como monedas, sino como metal (Nietzsche, 1973: 375-374).

    Nietzsche comprueba la emancipation del pensar y el decir respecto del ser, lo que obliga a poner en cuestión todo concepto de verdad que pretenda una correspondencia entre las palabras y las cosas. La verdad es una construcción poética y retórica. La muerte de Dios implica la ausencia de toda referencia absoluta que pueda servir de anclaje para una verdad última, independiente de toda perspectiva, una verdad que más allá de todo punto de vista pueda dar cuenta del mundo de manera autónoma. El perspectivismo nietzscheano es la constatación de la irremediable mediación del lenguaje, de la interpretación. (9) No existe una realidad independiente de la perspectiva en la que la comprendemos. En este sentido, todo decir sobre la realidad es un decir retórico, un decir que no puede limitarse a describir neutralmente una realidad preexistente, sino que busca persuadir respecto de la realidad que sostiene. El ser es un efecto del decir. Todo ser es ser interpretado. Pues ¿qué implicaria un ser no interpretado, un hecho en bruto, puro, imparcial? ¿Con qué tipo de lenguaje podríamos referirnos a él? No tenemos más que un lenguaje situado, comprometido con una perspectiva, es decir, no tenemos más que lenguajes, perspectivas. No es posible purgar al lenguaje de sus tropos, porque el lenguaje es retórico, parcial en su constitución misma.

    En consonancia con estas ideas--como bien ha senalado Stanley Fish--puede hablarse de un "resurgimiento de la retórica" (10) en la critica contemporânea, que advierte la necesidad de abandonar todo esencialismo y sitúa a la cuestión del lenguaje como el problema filosófico principal. En este contexto, la figura de Gorgias cobra una importancia decisiva. El rhétor de Leontinos fue el primero que, en pleno vigor de la escuela eleática, se atrevió a poner en cuestión la ontologia parmenídea. Su filosofia logológica (11) pone al descubierto el carácter inevitablemente retórico de todo lenguaje. Sin embargo, este descubrimiento fue rápidamente acallado por la obra de Platón y de Aristóteles. En su diálogo Gorgias, Platón define a la retórica como un engano, una mera apariencia de sabiduría. El rhétor no necesita investigar la verdad, sino sólo desarrollar una estrategia persuasiva que lo muestre como sabio ante los ignorantes (Cf. Gorgias, 459b-459c). En Fedro, Platón sostiene que el orador no indaga sobre la justicia verdadera, sino que se conforma con conocer la opinión de la gente sobre la justicia. Su saber se funda en la apariencia y no en la verdad (Cf. Fedro, 259e-260a). Platón condena a la retórica como un medio de persuasión que se desentiende de una consideración moral. Aristóteles repite esta misma acusación en la Retórica cuando denuncia la profesión de Protágoras como un engano (Cf. Retórica II 1402, 24-27). Más allá de la pertinencia o no de las críticas de Platón y Aristóteles a los sofistas, lo cierto es que la recepción de su pensamiento en Occidente impidió el desarrollo de las posibilidades del pensamiento retórico. De Elea a Jena, la filosofia procuró asegurar la palabra, constrenirla al marco de restricción dado por su anclaje en el ser.

    Siguiendo cierta tendencia actual, (12) mi intención es sostener que la obra de Gorgias reviste una vigencia no solamente en un plano filosófico general, sino que ella constituye el modelo que la iusfilosofía debe seguir si pretende desarrollar su posibilidad más propia. En primer lugar, la crítica gorgiana a la ontologia parmenídea delinea el tipo de Destruktion que la filosofia del derecho debe emprender respecto de su historia iusnaturalista y positivista. Sin ánimo de participar en el debate respecto a la vigencia o la plausibilidad de la confrontación entre estas dos escuelas del derecho, (13) me limito a senalar ciertos rasgos distintivos de ambas que perviven en algunos de los más reconocidos filósofos del derecho de la actualidad. Es posible caracterizar al iusnaturalismo como un intento de reconducción del sistema jurídico hacia un sentido último y absoluto, es decir, hacia una única perspectiva con validez universal. Por su parte, el enfoque positivista y analítico del derecho puede definirse como la puesta en práctica de un programa de depuración ideológica y lingüística. La teoria pura kelseniana busca purgar al estudio del derecho de toda consideración histórica, social, ética o política. El planteo hartiano propone centrar el estudio de la problemática jurídica en el análisis del uso lógico del lenguaje. Ambos implican una reducción formalista del derecho a su dimensión normativa y lógica respectivamente. Tanto el iusnaturalismo como el positivismo son intentos por controlar el poder retórico del lenguaje. El pensamiento gorgiano ofrece la posibilidad de emprender una crítica radical de estas posturas.

    En segundo lugar, la propuesta logológica del sofista da cuenta performativamente del potencial ético-político más extremo que contiene la dimensión retórica del lenguaje, y que la iusfilosofía pretende poder controlar. Gorgias ofrece una puesta en práctica de la forma en que puede operar su retórica logológica en Encomio de Helena y en Defensa de Palamedes.

    Un recorrido por la obra del sofista nos permitirá advertir la relevancia de sus textos a estos fines. En un primer apartado me detendré en su tratado Sobre el no ser. En un segundo apartado examinaré la propuesta logológica que se desprende del Encomio de Helena. Finalmente, extraeré las consecuencias que este pensamiento tiene para la iusfilosofía.

  2. Lógos sin garantias

    En el tratado Sobre el no ser, (14) Gorgias se mide expresamente con Parménides. Frente a las tesis del filósofo de Elea, que unifican ser, pensar y decir:

    el ser es y el no ser no es, existe un vínculo necesario entre ser y pensar, el decir debe subordinarse al ser y al pensar, el sofista sostiene tres tesis opuestas: nada es, aunque algo fuera, no lo podríamos conocer, aunque algo fuera y lo pudiéramos conocer, no lo podríamos comunicar (cf. DK 82 B 3, 65).

    Las tres tesis se encuentran entrelazadas. El procedimiento gorgiano propone como punto de partida una tesis extrema (primera tesis). Luego, la argumentation se despliega a través de una serie de concesiones que le permiten afirmar, en todo caso, la pretensión menos radical de la tercera tesis. El objetivo final del tratado es sostener la ausencia de garantías para el logos, sostener que existe una heterogeneidad radical entre las palabras y las cosas. Lo que implica no sólo que el discurso no se encuentra subordinado al ser, sino que, debido a la falta de garantías ontológica y gnoseológica, el logos debe ocupar el lugar del ser: el logos deviene fundamento infundado, arché an-árquico. Las consecuencias positivas de esta constatación serán analizadas en el próximo apartado.

    Mucho se ha debatido sobre el carácter lúdico de los textos de Gorgias y la imposibilidad de considerarlos como un aporte filosófico serio. Él mismo caracteriza su discurso como un "juego" (paígnion). Sin embargo, esto no debe ser interpretado como una confesión de una debilidad, sino que debe ser entendido como una novedosa estrategia argumentativa. (15) El propio Aristóteles destaca esta actitud gorgiana en Retórica III 18, 1419b 3:

    Gorgias, en una recomendación acertada, afirmó que hay que destruir la gravedad de los adversarios con el humor,...

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