La herbolaria, entre la magia y la ciencia.

Autor:Otaiza, Ricardo Gil
 
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En el contexto de las hierbas curativas confluyen diversidad de variables, que conllevan usos y abusos, realidad y ficción, y en ese espacio que se abre entre tales prácticas y abstracciones, a menudo se nos escapan extraordinarias oportunidades para alcanzar el éxito en los objetivos terapéuticos. En nuestra práctica académica diaria nos percatamos de que las hierbas han sido incorporadas al acervo cultural de los pueblos y--como en una especie de amalgama o sinfonía perfecta--las técnicas curativas se mueven en un amplio espectro de contingencias, muchas de las cuales escapan a nuestros conocimientos, o sencillamente a nuestras posturas ante la vida misma (creencias religiosas, tradiciones, atavismos, leyendas, o mera magia y esoterismo), y esto nos impulsa a reflexionar, o a deslindarnos en silencio para siempre.

A lo largo de más de dos décadas nos hemos dedicado al estudio de las especies vegetales medicinales, sobre todo de aquellas hierbas utilizadas por los pobladores de los Andes Venezolanos, y en ese profuso trajinar por pueblos, caseríos y comunidades campesinas, nos hemos topado con múltiples experiencias rayanas en lo inverosímil y en lo mágico. Como se ha de suponer, nuestra posición académica nos ha llevado a no tomar partido por algo que no pueda ser perfectamente comprobado desde la ciencia. Si se quiere--transigimos--: un cientificismo ciego frente a la realidad real y ante un mundo tejido por múltiples tramas de inexplicable urdimbre. Sin embargo, vistas las circunstancias de tantas personas que ponen en las hierbas todas sus esperanzas (debido a que no cuentan con otra cosa y a la tradición oral que los marca desde la cuna hasta la tumba), nos hemos encontrado muchas veces ubicados en posiciones verdaderamente difíciles, lindantes con el precepto científico, que nos impelen a considerar con la cabeza fría hasta dónde es posible investigar entre las comunidades sin verse "contagiados" por ese halo de lo mágico-religioso (la invocación a deidades para que la elección y el tratamiento surtan los efectos deseados), que no se niega a ninguna posibilidad, que nos empuja a seguir indagando más allá de lo escrito y estudiado, para sacar como certeza la no-certeza, la duda metódica, la incertidumbre del intelecto frente a lo incomprensible, pero que está allí frente a nuestros ojos contradiciendo de algún modo la razón.

Mito y realidad

Pareciera--en todo caso--que la herbolaria hubiese producido a lo largo del tiempo el levantamiento de la necesaria escisión cerebral entre la lógica y la superchería, entre la terapéutica y la ficción; entre el mito y la realidad de las cosas. Como si esa barrera que nos hace seres pragmáticos y a veces etéreos, se hubiese diluido en una suerte de caldo común en el que converge todo; es decir, la vida misma. Si en la ciencia la vida es posible sólo desde el ángulo de lo comprobable y replicable, en el ámbito de lo mágico todo es posible, incluso la ficción. Magia y realidad se hacen una sola, se conjugan, se...

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