Igualdad e intereses: fundamentacion de la moral en Ernst Tugendhat.

Autor:Steinfath, Holmer
Cargo:Report
 
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EQUALITY AND INTERESTS The moral foundations according to Ernst Tugendhat

La pregunta por la fundamentación de las normas morales se encuentra en el centro de la mayoría de los trabajos de filosofía moral de Ernst Tugendhat. Con esa pregunta se ocupa hasta el día de hoy, y los cambios que a lo largo de más de veinte años se han dado en sus reflexiones sobre ética se deben esencialmente a los constantes nuevos intentos de hacer frente a la pregunta por la fundamentación. Visto desde la distancia, las disimilitudes entre los diferentes enfoques de fundamentación que se encuentran en los trabajos de Tugendhat no son tan serias como él mismo las presenta frecuentemente. A lo largo de los años ha emergido una determinada comprensión relativa a la pregunta por la fundamentación, y también una determinada representación acerca de cómo se puede fundar una moral moderna, a diferencia de una tradicional; la pregunta por la fundamentación y la representación sobre la manera de fundar una moral moderna ostentan un núcleo que les es común. Según ello, las normas morales no pueden justificarse en sí mismas, sino siempre y únicamente frente a los destinatarios. Por otra parte, esto debe implicar el hecho de que se le dé a los destinatarios, sobre la base de la reciprocidad, una razón para que ingresen en la práctica de una moral intersubjetiva. Y en lo que se refiere específicamente a la fundamentación de una moral moderna, ella debe surgir sólo del recurso a los intereses empíricos de los individuos. Dicho de manera amplia, según los requisitos de la modernidad, una norma moral esta fundamentada si existe en igual medida en interés de todos.

Yo quisiera plantear algunas consideraciones críticas tanto a la comprensión general de Tugendhat relativa a la fundamentación de la moral, como también a su punto de vista sobre la moral moderna, el cual se basa sobre los intereses. Estas consideraciones no se refieren a la formulación de una alternativa cerrada. Sin embargo, si ellas fueran correctas, compelerían la concepción fundacional de Tugendhat hacia correcciones. Mis reservas se dirigen, en primera línea, contra el intento de anclar de forma global una igualdad fundamental --referida al concepto fundacional-- en el concepto general de moral. En segunda línea, aluden al establecimiento de los intereses en tanto base para la fundamentación de una moral moderna. La base del debate la constituyen los trabajos de Tugendhat sobre filosofía moral posteriores a Vorlesungen über Ethik (Lecciones de Ética). (1)

1 Normas morales

Tugendhat entiende una moral como un sistema de normas sociales. Cómo se deben dilucidar estas normas, es algo discutible. (2) Si uno piensa en prohibiciones como las de matar o mentir, entonces se refieren a exhortaciones a determinado comportamiento --mayormente de acciones u omisiones--, pero también a constituir o a mantener ciertos criterios. Las normas morales son normalmente exigencias generales. Tugendhat habla de "imperativos generales", y más concretamente de "exigencias" generales (por ejemplo, Tugendhat 1999:167). En ello yace una cierta restricción, ya que los requerimientos articulados en las normas morales pueden ser de un género débil. En efecto, frecuentemente consideramos que un comportamiento es moralmente correcto, sin opinar que realmente pueda ser exigido. Pero las exigencias constituyen un campo central de la moral, y desde este núcleo se puede intentar explicar la moral en su conjunto, ocupándose de problemas como el de la supererogatoriedad sólo en un segundo paso.

Dos cosas son importantes para la concepción de Tugendhat sobre las exigencias morales. Por una parte, debe tratarse de exigencias recíprocas. Las normas morales deben formar parte de una práctica colectiva. Yo no puedo exigir a otros que se abstengan de determinadas acciones, sin exigirle al mismo tiempo a todos los demás miembros de la comunidad moral que exijan lo mismo. Entoces, en sentido estricto, las exigencias serían recíprocas si yo, en tanto que demando un comportamiento por parte de otros, también debo permitir que ellos exijan ese compartamiento de mi parte. Esto, sin embargo, no es válido para todo tipo de normas morales. Así, en una moral no igualitaria los hombres exigen a las mujeres un comportamiento que ellos mismos no se exigen y que no les es exigido por las mujeres; pero ellos continuarán requiriendo que sus exigencias sean compartidas por todos los miembros. Algo similar es válido para las normas morales relativas a los roles --es decir, demandas especiales dirigidas a médicos y jueces--, que también existen en una moral igualitaria.

Por otra parte, Tugendhat aclara su discurso sobre las "exigencias" morales por medio de los sentimientos morales. Una exigencia llega a ser moral a causa de que su incumplimiento conlleva la indignación como sanción informal de los demás miembros de la comunidad moral, o conlleva el propio sentimiento de culpa. Para los sentimientos morales también es válido el que ellos son compartidos. Quien se indigna por un comportamiento espera que todos los demás se indignen igualmente, y él mismo espera sentirse culpable, en caso de romper la regla. Tugendhat considera que las exigencias morales se constituyen a través de los sentimientos morales y, aún más general, por medio de la práctica del elogio y del reproche. Por ello Tugendhat ha sido criticado en repetidas ocasiones; para mí, justificadamente. (3) Yo reacciono con indignación, si creo que una norma moral ha sido violada; pero ello supone la previa existencia de la norma, que no puede llegar a constituirse por la mera reacción. Las exigencias morales deberían ser aclaradas por medio del querer y las razones, antes que por los sentimientos morales. Si exijo moralmente a alguien que haga algo, entoces eso implica, primero, que quiero que se actúe de la manera que corresponde; segundo, que quiero que todos los demás quieran lo mismo de esa persona; tercero, que creo tener las razones adecuadas para mis exigencias. En razón de que esto parece ser todavía muy débil para ciertas exigencias morales, se puede considerar el fortalecer esta disposición, de tal manera que forme parte del significado de las exigencias morales el que se reaccione o pueda reaccionar a su violación con sanciones justificadas, entre otras, en forma de sentimientos morales. Pero, inclusive en esta especificación adicional, lo decisivo no es cómo se reacciona fácticamente ante la infracción de la norma, (4) sino cómo sería legítimo reaccionar (véanse mayores detalles en Hacker 1973). Los sentimientos morales son irrenunciables, no porque sin ellos no existirían exigencias morales, sino por la razón de que, primero, ellos son en gran medida la expresión de nuestra relación con una práctica normativa compartida y, segundo, porque ayudan con eficacia a cimentar motivacionalmante las normas morales.

2 Fundamentación como fundamentación recíproca

Para Tugendhat, el paso hacia el problema de la fundamentación se da a través de un elemento adicional de las exigencias morales: debido a la demanda de fundamentación inherente a las exigencias morales. (5) Sin embargo, no se puede hablar de una demanda explícita. Para la mayoría de los seres humanos es sencillamente natural apegarse a determinadas normas morales; la pregunta de por qué ello debe ser así les resulta extraña. Uno hace sencillamente lo que debe hacer. Pero es evidente que la pregunta ¿por qué yo debo?, una vez planteada, no puede ser desestimada como en el caso, por ejemplo, de las normas de etiqueta (ver Tugendhat 1993:47 y 1999:163). Sin embargo, no es tan claro por qué ello es así.

Desde la perspectiva de Tugendhat, es decisivo el hecho de que con la moral están conectadas limitaciones especiales de la libertad, y el que cada uno se puede preguntar por qué debe aceptar tales restricciones (por ejemplo, Tugendhat 1999:163). Así, desde el inicio, la pregunta por la fundamentación se traza de tal forma que, al final, la fundamentación sólo parece ser posible desde la perspectiva de los intereses propios. Pero ello no es obligatorio. Las normas de etiqueta y las normas morales se diferencian en que las últimas están conectadas con razones de una forma diferente a como lo están las primeras. En general, podemos decir más sobre la pregunta de por qué no debemos matar o mentir, que sobre el porqué, despues de todo, juzgamos como correctas las normas de etiqueta. Podemos decir, por ejemplo, que en condiciones normales nadie quiere ser asesinado o engañado, o que matar o engañar a otro significa causarle un daño. En esta medida, las normas morales remiten a razones que las respaldan. Que estas razones nuevamente deban ser fundamentadas extramoralmente no es, cuando menos, evidente.

Si uno lo observa de diferente manera, en un primer momento pareciera obvio que se entienda la problemática de la argumentación como lo hacen los contractualistas morales de la tradición de Thomas Hobbes. (6) En este caso, cada persona se pregunta si sería bueno para ella aceptar normas morales particulares o un sistema de normas en su totalidad. Se debe mostrar que cada uno puede materializar sus propios intereses de la mejor manera, cuando uno acuerda con otros las normas que restringen la prosecución de los propios intereses en favor de los intereses de otros. Desde la perspectiva del contractualismo de Hobbes, para una persona particular lo mejor sería que sólo los otros se sujeten a las normas; pero, en vista de una constelación de intereses que permite a los demás pensar de la misma manera, la persona no logra imponerse. Ella debe ponerse de acuerdo con los demás sobre la segunda mejor solución, según la cual todos se obligan a no materializar sus intereses a costa de los demás. En muchos pasajes Tugendhat se aproxima a este escenario contractualista (después de Lecciones de Ética se...

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