Tomás Moro y el origen del concepto de utopía.

Autor:Suzzarini, Andrés
Cargo:Ensayo crítico
 
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THOMAS MORO AND THE SOURCES OF THE CONCEPT "UTHOPIA"

  1. Introducción

    El concepto de utopia se constituyó en el siglo XVI tras la publicación de la obra de Tomás Moro que se conoce con el mismo nombre de Utopia (2). En esta obra describe Moro una ciudad imaginaria regida de la manera más sabia posible, donde sus habitantes, voluntariamente obedientes a las leyes, vivirían en perfecta armonía y felicidad. Allí la ciencia -la sabiduría- por un manejo de la administración política y las técnicas productivas de alimentos y demás bienes y de los instrumentos necesarios para ello, así como por la aplicación de medidas higiénicas pertinentes, habría logrado desterrar la pobreza y la riqueza particulares y las enfermedades corporales y morales atribuibles a ellas. El reparto de los bienes, todos de propiedad colectiva, se haría de acuerdo a las necesidades de cada quien. A pesar de ello, la ciudad descrita no sería una sociedad estrictamente igualitaria pues se fundamentaria en una organización estratificada y jerarquizada según los méritos y las obligaciones respectivas. También los méritos, por su parte, se encontrarían en un orden jerárquico donde, al igual que en la república platónica, el lugar superior lo ocuparia la sabiduría El papel determinante de la filosofia y de la ciencia en la planificación social hace destacar precisamente el momento histórico en que aparece la obra. El período del Renacimiento expresa una nueva fe en las posibilidades de la razón humana y el pensamiento científico. De allí que la frecuente crítica a la Utopia, referida a la ausencia de fundamentación científica, carezca de sentido: la Utopia fue tan científica como podía serlo según la ciencia de su época. Tal es la confirmación de Eugenio Imaz en su obra Topia y Utopia:

    . (3)

    Aunque la obra de Moro es sin ninguna duda una obra de ficción, una narración que cuenta las fantásticas aventuras de un viajero que accidentalmente se topa con una sociedad completamente distinta de las ciudades del mundo europeo de donde procede, en ella se muestra no obstante un ejercicio de observación de los fenómenos sociales, de sus causas y consecuencias y propone una tesis positiva acerca de la manera como se deben organizar los asuntos humanos. Esta tesis positiva inspiró a autores posteriores para que en su momento, en condiciones sociales e históricas distintas, escribieran, también en forma de narración fantástica unos, otros en forma de tratado doctrinario, distintas proposiciones de transformación de la sociedad. Estas nuevas proposiciones, que muestran claramente su vinculación espiritual con la obra de Moro, pretenden también eliminar de raíz los males sociales y remediar las injusticias. Pero la contaminación a que alude Imaz fue mucho más allá de la simple negación de cientificidad a la visión de Moro. Muchos escritores, ya sin ningún ánimo de sugerir reformas para la redención social, convirtieron la utopía en género literário, y sin cuidarse de las posibilidades de realization construyeron sin limitation mundos fantásticos. Algunos otros, sin embargo, respaldados por una seria información científica, elaboran narraciones acerca del futuro previsible de la historia humana, ya sea de forma escrita o a través del cinematógrafo: es lo que algunos han llamado utopías científicas.

    Toda esta historia del concepto ha llevado a que la utopía y lo utópico sean cosas menospreciadas, y que ese menosprecio haya alcanzado a la misma obra de Moro, la cual merece una revaloración por sus consecuencias en la historia de las ideas y en la concreción de reformas parciales que han contribuido a mejoras sustanciales en las condiciones materiales de vida de la humanidad y una mayor atención al respeto de los individuos y a su protección legal, especialmente de los de condiciones económicas más débiles. Desde este punto de vista la Utopía ha sido precursora de todos los proyectos de transformación social que con mayor o menor fortuna han aparecido y aparecen hasta nuestros días.

    Concebidas las cosas de tal manera, la Utopía podría considerarse como un plan de reforma social a la vez que una crítica de las condiciones de vida de las clases más pobres de la Inglaterra de su época. Describe la miserable vida de los trabajadores en contraste con el ocio y derroche de las clases adineradas. La severidad de los gobernantes de la sociedad en la cual vive Tomás Moro, la cual es objeto de su crítica, se debe a que no se preocupan de ningún modo por el bienestar de los más pobres, quienes son, sin embargo, con su trabajo, la fuente primera de la riqueza de las naciones y de la opulencia de los ricos. Es precisamente de la explotación inicua de los trabajadores de donde obtienen los ricos su riqueza: (4).

    La crítica de Moro está lejos de ser un alegato contra el sistema monárquico. El hecho mismo de presentarse como una simple descripción explícitamente fantasiosa denota su deseo de no mostrarse como un elemento subversivo, cuestionador de lo que es un sistema legalmente instituido, basado en la tradición y la consagración de la iglesia. Pero piensa que la simple presentación del modelo de ciudad que trata debía sugerir algunas reformas que no están necesariamente implícitas en el sistema. De allí que si juzgamos su utopía desde la perspectiva de sus consecuencias prácticas, y en lo que respecta a las expectativas del propio Moro, el modelo de sociedad expuesto en la Utopia pretende inducir al logro de algunas reformas que lleven a mejorar la suerte de los pobres de Inglaterra del siglo XVI por medio de una racionalización del sistema económico y legal. Argumenta al respecto que una cierta flexibilización de esos sistemas, al producir un mayor bienestar en la población más pobre, de ninguna manera habría de redundar en perjuicio de los mismos ricos.

    La pregunta acerca de la posibilidad de hacer realidad la utopía de Tomás Moro tendría dos maneras de enfrentarse. La primera manera es la que se referiría a la posibilidad de que en cualquier momento algún grupo de acción social, algún grupo o partido político, para decirlo en palabras de nuestros días, asumiera la tarea de hacer realidad lo expuesto en la obra de Moro. Aunque esto pudiera parecernos un propósito de desquiciados, no pocos propósitos de desquiciados se han hecho realidad en la historia. Ello quiere decir más bien que nadie puede negar la posibilidad de hacer realidad cualquier proyecto de transformación de un orden social, político o económico dado. Todo es cuestión de oportunidad y de convencer al menos a un sector de la población para que se coloque detrás de una bandera de redención social, de manera que pueda neutralizar a cualquier otro grupo social que se le oponga.

    Una...

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